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DIETA - NUTRICION
Esto debe ser un importante foco de atención. Desde la década del 70, el promedio de crecimiento de ingestión de calorías por día en un niño se ha elevado a120. Este factor por sí sólo representa un riesgo significativo en el aumento de peso y ha sido resultado del aumento en el consumo de alimentos ricos en grasa, comidas procesadas y azúcares refinados, incluyendo las bebidas endulzadas con fructosa. Se ha reportado que por cada bebida endulzada (jugos en caja o soda), el niño aumenta diariamente el riesgo de obesidad infantil en más de un 50%. Además, aquellos que no desayunan enfrentan una posibilidad mayor de sobrepeso.
Al comparar niños en peligro de contraer la obesidad, el consumo total de frutas, vegetales y granos en estos casos, es significativamente inferior que en el grupo de alto riesgo. Estos alimentos son sustituidos por otros procesados y ricos en azúcar y fructosa. De igual forma, esta dieta puede reducir las cantidades de nutrientes y vitaminas que aumentan el metabolismo y logran un peso normal. Algunos estudios, especialmente en los EE.UU., han demostrado que comemos menos en la casa que nunca, lo que también ha contribuido al incremento de la obesidad infantil. Cuando comemos fuera de casa, los alimentos no son precisamente, ni tradicionalmente, saludables; además, las raciones son con frecuencia mayores lo que reporta un consumo mayor de calorías. También las investigaciones nos demuestran que los niños que se sirven sus propias porciones enfrentan un riesgo menor de contraer la obesidad.
Son varias las vitaminas que pueden tener un impacto en el organismo. Estas son conocidas como co-factores de algunas enzimas que facilitan el empleo de las calorías y la energía. De ellas, las más importantes son el complejo B y las vitaminas E y C. La vitamina B6 facilita la conversión de carbohidratos en glucosa y puede estimular el promedio metabólico. Las vitaminas antioxidantes ayudan en la eliminación de desechos del metabolismo y facilitan su eficiente función, además de reducir el daño al tejido. Los minerales, calcio y magnesio, constituyen también catalizadores claves del metabolismo. Estos micronutrientes son necesarios para lograr un buen funcionamiento de las enzimas.
Las medidas más eficientes que pueden promoverse son las de estimular el consumo de granos, frutas y vegetales frescos, y apoyar la alimentación de los niños con suplementos de vitaminas y minerales que permitan un crecimiento y funcionamiento del metabolismo adecuados. En lo referente a las raciones a ingerir, es importante planificar las comidas caseras y las que se producen fuera del hogar. Las investigaciones han demostrado que las familias que cenan juntas todos los días en la casa enfrentan un riesgo menor de obesidad infantil. En parte beneficia una buena salud nutritiva. La fructosa, los alimentos procesados, las comidas con alto contenido de grasa y azúcar, etc., todos juegan un papel esencial de conveniencia de nuestra sociedad, pero nuestros hijos son los que están pagando el precio. Si la tendencia no cambia, será inevitable que nosotros mismos, como sociedad, pagaremos un precio más alto y la carga de un aumento en los costos del cuidado de la salud.
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